Con profundo dolor, la familia IBAL lamenta el fallecimiento de quien durante más de 20 años entregó su trabajo, compromiso y compañerismo a nuestra empresa. Su partida enluta a esta gran familia institucional y a todas las personas que tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir con él.
“Papita, estamos tristes, el Señor le concedió su deseo, él decía que cuando muriera quería estar haciendo lo que más amaba: montar en cicla, esa pasión reflejó su espíritu libre, su disciplina y su amor por la vida, .” Resaltó su compañero de aprendizaje, Mario Casas.
Hoy elevamos un mensaje de solidaridad y fortaleza a su familia, amigos y seres queridos.
“Ay Dios, me quiebro porque Rodrigo aparte de de ser un excelente compañero de trabajo era un gran ser humano y buen amigo.
Hace poco habia tomado café con el”. Expresó, su amigo Benjamín Ricaurte.
Su recuerdo permanecerá entre nosotros como ejemplo de dedicación. Descansa en paz, compañero. Sigue pedaleando en la eternidad. Paz en su tumba.