«Pagar arriendo aquí y allá, era muy complicado y luego de conocer al amor de mi vida, junto a mis hijos, hace 46 años hicimos de un ‘ranchito’, nuestro hogar en el barrio La Libertad».

Así, cuenta su historia Hector Mendoza, mientras su esposa y madre de sus cuatro hijos, Fanory Gómez, lo observa y cuida, pues él ahora padece de Alzheimer.

Han logrado gracias a su trabajo, el apoyo de sus hijos y sus vecinos, disfrutar de una convivencia tranquila desde hace 56 años.

Pero, hace cuatro años, ese bienestar, que habían encontrado, se transformó en preocupación constante, sobretodo cuando llovía, pues, se inundaban, debido al rebose de aguas lluvias y residuales, producto del colapso de la red de alcantarillado que ya había cumplido su vida útil.

«No podiamos dormir, tuvimos que botar chanclas, escobas y muebles que se mojaban y dañaban con esas aguas que entraban, era una situación que no se la deseo a nadie,» contaba costernada Fanory.

No nos vencimos y hasta el final confiamos que alguien por fin nos escucharía, así fue y gracias al alcalde y el Ibal, este año 2022, se realizó el cambio de tubería y «Pudimos volver a dormir tranquilos, retomando junto a nuestros vecinos y amigos una vida tranquila, como la necesitamos en este momento».

Fueron momentos difíciles, que ya se superaron, gracias al compromiso de quienes estuvieron desarrollando la actividad, los seres humanos nunca estamos conformes, algunos vecinos, bravos por las obras, pero ahora que se vé la transformación «estamos felices».

 

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